Pero bueno el punto es que ya no dibujo tanto como antes o más bien, ya no me pongo a tomarlo en serio y ponerme a practicar este maravilloso arte, aprendiendo nuevas formas de componer el cuerpo humando, los movimientos, las sombras etc, quiero decir aún sigo con esa compulsiva obsesión de rayar cualquier hoja blanca de algún cuaderno desdichado o trazar mil y un veces la forma de la cara ya sea en perfil o de lado, aún lo hago, pero de manera casual solamente y sin ningún otro propósito que matar el rato o en su mayoría las ansias por dibujar que me corroe el cuerpo cuando no estoy ocupado con algo.

Esta genial adicción comenzó desde muy pequeño, los más viejos recuerdos que tengo son de estar con mi primo en el suelo copiando en hojas de papel caricaturas o figuras animadas de cualquier revista para niños, recuerdo que Pepe (mi primo) tardaba bastante tiempo en completar una pequeña parte del dibujo mientras que los míos eran más simples y sencillos, ese día si la memoria no me falla mi lápiz de primaria estaba creando a uno de los personajes de la serie "la vaca y el pollito" era el estúpido y sensual diablo rojo que se les aparecía a los protagonistas animales en cada episodio, a veces de villano otras de héroe (hasta la fecha nunca supo de que iba). Sin embargo como les iba contando la diferencia era que el dibujo de Pepe era mucho más detallado, tenía cientos de líneas entrelazadas, sombras, formas en difíciles de dibujar etc y a mi me parecía en ese entonces de lo más lento pues mientras yo desde hace un rato había terminado mi gran obra y estaba listo para que juntos fueramos donde el abuelo a mostrarles nuestras creaciones infantiles Pepe todavía se estaba tomando la molestia en acabar algunos pequeños problemillas donde ocupaba su goma de borrar.
El tiempo pasó, de poco en poco me volví más como Pepe y comencé con dibujos más difíciles, a veces tardaba casi en un día en terminar de copiar el personaje de un cómic, película o revista y debo decirles que: me quedaba idéntico a tal punto que yo mismo me sorprendía, lo que más recuerdo y de lo que más orgullo me siento es de una versión vegetativa de Apocalypsis de los X-Men incluso lo entinté y todo porque en verdad se veía bellísimo ¡era como los dibujos de Pepe! pero ahora con mi estilo propio (si eran copias pero aún así). Luego al paso de los años me entraban ideas de poder estudiar dibujo o sueños de trabajar en una editorial de cómics y fue entonces que me dí cuenta que lo que yo hacía no era nada a lo que tendría que hacer para siquiera ser un novato, no, porque copiando no aprendes nada, porque si solo te dedicas a copiar no aprendes a como bocetear, a como crear movimientos, manos, pies, cabezas, cuerpo sin tener nada como apoyo pues dentro de tu cabeza si no tienes el dibujo ya hecho al lado eres como un bebé intentando caminar, no tienes ni los conocimientos ni la práctica necesaria para siquiera hacer que unos simples ojos queden alineados con un nariz y oreja.
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